Ser Madre y Padre

— Marina, ¿Quieres ser madre cuando nos casemos, verdad?

— ¿Después de una semana, dices, Pablo?

La sonrisa de su novio se transformó en una risa, la abrazó y ella también le echó los. brazos al cuello y se puso a reír.

— Claro que sí… Deseo mucho que tengamos niños… Pero el año que viene. La próxima semana por fin vamos a vivir juntos, tú y yo, pasando cada noche en la misma cama, voy a cocinar por ti, podremos pasar todo el tiempo libre juntos, ¡solo tú y yo! 

—Yo también opino lo mismo. Además, quiero pasar contigo unas vacaciones especiales, después de la boda… ¡Vamos a convertirnos en padres dentro de un año!

Después de ese año especial, concentrado en la feliz convivencia de Marina y Pablo, decidieron vivir en compañía de un niño que naciera de su amor, y con el carácter agradable de los dos… Pero pasaron meses, y el niño no lograban crearlo… Cada mes Marina tenía el ciclo menstrual y descubría que no se había quedado embarazada, cada vez más preocupada y decepcionada. 

Según el médico, no había problemas: seguro que, dentro de poco ese hijo, tan deseado y ya querido por los dos, llegaría…

— ¿Qué nos va a pasar, Pablo, si no logramos tener el niño?

— ¡Confía en lo que nos ha dicho el doctor, querida!

Así que, después de otro año, cuando Marina se quedó embarazada, se lo contaron a todos: ¡no solo a su doctor, a sus padres y a sus hermanos, no solo a sus mejores amigos, sus compañeros de trabajo, sus vecinos de casa, sino a cualquiera! La gran sonrisa de los dos se había hecho radiante, y ya estaban comprando su cuna, el cochecito, la ropa para bebés…

Marina no se sentía físicamente bien durante los primeros meses de embarazo, pero luego se sintió mejor, y cuando volvió al médico, satisfecha de no tener dolores de vientre ni muchísima náusea, se sintió todavía más feliz, porque su embarazo iba muy bien…

Marina se convirtió en madre y Pablo en padre: nacieron Elisa, luego Carmen, y también Andrés… y ¡su vida fue feliz!


Silvia Zanetto