Especial tres: Raffaella Bolletti

Hoy les presento tres cuentos de Raffaella Bolletti, una escritora italiana, gran viajadora se enamoró de España, del mundo hispánico y de su idioma.

Es una verdadera cuentacuentos, cuenta sus recuerdos, al menos es lo que parece. Ha ganado muchísimas veces el concurso del Tapañol. Les sugiero que lean los cuentos siguientes:

Por primero “Viejos tiempos”: Acompañada por su padre una niña va por primera vez al cine ver un «western», una película de vaqueros con los indianos.

El segundo «Celda«: Una reflexión sobre las numerosas celdas en las que tu vida te encierre.

Y finalmente «La maison à l’arbre rouge«: Bajo el árbol de LÉO GAUSSON (1860-1944), una madre medita con nostalgia sobre su lejana juventud.

Jean Claude Fonder

RAFFAELLA BOLLETTI

...
Me gusta viajar, leer, me encantan el tango y el flamenco, me fascinan la pintura y la música. Será por eso que mi perro se llama Bach, en onor al composidor. Es un perro salchicha, algo testarudo pero muy activo y divertido. 

... Leer más

Viejos tiempos

Cada domingo por la tarde, salía de paseo con mi padre, siempre observando el mismo ritual, siempre con un rumbo que parecía establecido de antemano. Aquella fría tarde de un noviembre de hace muchos años, mientras la ciudad estaba envuelta en una espesa niebla gris, mi padre decidió dar un salto cualitativo en la costumbre del domingo y, en lugar de llevarme al zoológico (ya conocía yo hasta cuantos pelos tenía en la superficie de su cuerpo, cada animal) me dejó fuera de juego y me llevó al cine. Entramos a la sala por el pasillo central y tomamos asiento.…

Leer más

Celda

Su habitación se había vuelto una celda en la que, encerrada voluntariamente para aislarse del mundo, se quedaba todo el día en la cama. Allí en esa celda se escondían la esperanza, la aceptación, la negación, allí se escondía el tiempo, el olvido imposible. Pensó en los presos, en las celdas de una cárcel; pensó en las abejas, en las celdas de la colmena, libres de salir, entrar, y salir de nuevo. Comprendió la inutilidad de seguir encerrada e incomunicada. Ahora lo tenía claro: retomaría el hilo que la conectaba con el exterior, con ese conjunto de celdas por cruzar.…

Leer más

La maison à l’arbre rouge

Decidió aparcar en la pequeña plaza de la iglesia y bajó del coche. Su hijo estaba a su lado, un poco aburrido. No habían planeado ninguna parada, y menos en un lugar tan silencioso que parecía abandonado. Por el contrario su padre, un encorbatado ejecutivo, parecía feliz. Llevaba mucho tiempo deseando echar un vistazo a la casa rural con su solar colindante, que había heredado años atrás. Empezaron a subir por una carretera secundaria, sin asfaltar, estrecha, donde no podrían pasar dos coches a la vez. Una pequeña muralla, pintada de colores diferentes costeaba la carretera. Un poco antes de…

Leer más

LEER TODOS