Mi flechazo

Estaba trabajando para mi último examen de latín y para la tesis, hace más de 40 años, y seguro que no pensaba en la posibilidad de un flechazo: en aquella época, me quedaba casi siempre en casa estudiando. Pero un día acepté la propuesta de mi hermana para ir al Oratorio de San Doménico. Yo no estaba tan convencida, pero sabía que allí un chico había tenido un flechazo, cuando la vio por primera vez, y ahora era el novio de mi hermana…

Así que yo empecé a frecuentar ese oratorio porque estaban organizando un espectáculo navideño con cantos y bailes, y por eso me propusieron realizar los dibujos de los vestidos para los artistas, que luego harían las costureras. Dibujar trajes era una pasión mía, así que acepté la propuesta con alegría… también porque tenía ganas de salir un poco de casa y de ver gente.

Luego, una noche cuando faltaban algunos chicos que tenían que recitar, alguien me preguntó si estaba dispuesta a subir al escenario para recitar también… yo acepté y luego me asignaron el papel de un ángel que daba el anuncio a María, así que recité, canté, bailé… ¡Pero sobre todo recibí un flechazo, encontrando a un chico especial que antes no conocía! ¿Fue también por él que decidí seguir organizando el espectáculo navideño? Estoy segura de que sí.

Lamentablemente, en aquella época no escribía casi nada en mi agenda, porque no tenía tiempo, pero afortunadamente he encontrado algunas fotos, donde aparezco como un ángel, una bailarina, y en la foto de grupo realizada a final del espectáculo. Y en estas fotos… yo estaba siempre cerca de Davide. ¡Fue allí que nos conocimos, y desde entonces nunca nos hemos alejado!

He encontrado solo unas 10 líneas en mi agenda, las únicas que escribí, para hablar de nosotros:

¿Porque vuelvo a tomar mi agenda, después de tanto tiempo? Porque… bueno, no sé cómo decirlo. Porque soy una chica que necesita escribir en el diario para confiar sus secretos… Porque creo que me he enamorado. Es una historia muy dulce: él me toma la mano con ternura y me la calienta cuando tengo frío, y también tiernos besitos y ligeras caricias en la mejilla… Me hace sentir tan joven, y hace que me sienta alegre y mimada… 


Silvia Zanetto