Aguas

La canica azul

El manantial recién nacido surge entre las rocas y se despliega juguetón y sinuoso como un renacuajo, con la alegría de un niño, crece y recorre el bosque formando abrevaderos refrescantes.

Hay zonas de la Tierra donde las lluvias desaparecen bajo la capa terrestre y forman corrientes subterráneas que crean esculturas cársticas y salen a espiar el mundo como ojos con párpados de piedra, son los cenotes, profundos y misteriosos. Traen consigo el eco del fondo de la tierra.

Cuando los torrentes altos encuentran un despeñadero, se lanzan revoloteando impetuosos entre gazas y tules blanquecinos, con majestuoso revuelo. Corren a encontrar otras cascadas, se engrosan y alimentan lagos y ríos, hasta llegar al mar, la madre de las aguas.

Los manglares tropicales son el hábitat de numerosas especies y proporcionan una protección natural contra fuertes vientos y huracanes. Son aguas de marismas y estuarios, con fondos de suaves limos y arenas, donde se encuentran las aguas dulces con el mar. Pululan de aves migratorias, moluscos y son la guardería de cientos de peces jóvenes, temerosos de afrontar el gran mar.

Desde la nave espacial Apolo 17 se tomó la foto denominada “la canica azul”, donde se ve el casquete del Polo Sur.  Los océanos esconden la oscura zona abisal, que es como un planeta desconocido, donde comenzó la vida. Será por eso que los poetas dicen LA MAR…

Maria Victoria Santoyo Abril