Esperando sentado

M. está sentada a la orilla del Río.
 Está esperando que pasen los cadáveres de sus enemigos.
 Le han hecho de todo, a ella, malditos cabrones.
 "Qué malos, que mundo de mierda", piensa M.
 

 No tiene prisa
 Espera
 Tiene paciencia 
 Espera 
 Está sentada quietamente, mira el agua.
 

 Esperando admira los reflejos del sol que juega con el agua. Pero esos sí que son bellos.
 Ahora se da cuenta de que en la otra parte del Río hay una llanura y en el fondo árboles, cuántos tipos diferentes de llantas existen, todas de verdes diferentes.
 Después de un largo rato, se acerca una mariposa, que seguramente ha robado los colores a un abanico. Antes de este momento, M. nunca se había dado cuenta de cuánto es lindo el mundo.
 
M. no piensa ya en sus enemigos. 
 Tumba el sol, se hace de noche, ahora el cielo se oscurece.
 Las aguas del Río ya no reflejan luces, se hacen negras.
 En esas aguas ahora pasan sus cadáveres, de los enemigos de M., pero ella no los ve, porque M. ya no mira hacia abajo.
 

 M. está mirando a las estrellas, a la luna, y piensa que el universo es maravilloso.
 
Graziella Boffini

Susana … a pagamento

Chaste Suzanne Felix Vallotton 1922

Aquí estoy, sentada con estos dos viejos contratando el precio.

¿El precio de que? 

De mi

De mi cuerpo.

De mi cariño.

De mi intimidad.

De mi misma.

Todo en este mundo tiene un precio, y no juzguen por favor, que también ustedes pueden caer en desgracia. Y no se lo deseo, pero tengan en cuenta que les puede pasar a ustedes, queridos bien pensantes, tan seguros de sí mismos solo porque nunca han tenido problemas graves.

Estos dos viejos me van a pagar y me van a pagar con oro luciente, luciente como sus calvas.

Graziella Boffini

Cuento muy breve sobre la felicidad

Estoy feliz ahora, en este momento.

Inspiro.

No encuentro la inspiración.

Espiro.

No importa, estoy feliz en este momento de poder escribir, aunque no tenga nada interesante que decir. En el fondo, escribo por escribir, no porque alguien lo encuentre interesante. Como Perec que pintaba acuarelas, se las enviaba a sí mismo a modo de puzzle y cuando los recibía, los solucionaba y borraba todo.

Inspiro, no tengo inspiración; espiro, lo intento otra vez. Soy feliz.

Simple y completamente feliz.

Ahora.

Sí, está el Covid, Trump, el tráfico, los talibanes, los dientes del juicio, el confinamiento, la edad que pasa, la niebla y nada de champán en la nevera.

Todo es ahora. El ayer es pasado y el futuro es mañana.

Soy feliz ahora. Si no estoy feliz ahora, ¿cuándo?

Fin zen zum zum.

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Graziella Boffini

En busca de la pareja perfecta

Personajes (en orden de aparición):

El Amarillo
El Rojo
El Naranja 
El Azul
El Verde 
El Violeta 
El Blanco
El Negro
El Amarillo es vivaz y alegre, pero está cargado de celos.

 El Rojo es el más caliente, pero su uso desmesurado puede causar agresividad, mira lo que hace a los toros.

 El Naranja es la combinación de los dos, podría ser mi favorito, es energético, vitamínico y me da alegría, pero no pega con mi piel. No, no pega para nada, lo siento, somos incompatibles.

 El Azul me lleva al cielo y al mar, pero también a los lugares de trabajo, trajes de oficina, batas y monos de obrero.

 El Verde es sinónimo de naturaleza y relax, pero ahora que lo han elegido los soberanistas...

 El Violeta: de carácter filosófico y profundo, pero demasiado cuaresmal, empapado de sentimiento de culpa.

 El Blanco: es puro, luminoso, casi divino. Me encanta, somos imprescindibles los dos, pero su alma se mancha demasiado fácilmente.

 El Negro: es siempre elegante, me fascina, pega con todo, aunque a alguien puede parecer fúnebre, lo es solo por costumbre europea. ¡Decididamente mi favorito! Es el mejor compañero de las mujeres. Un verdadero caballero: te hace parecer más fina, sobre todo más delgada.
Graziella Boffini

Fase 3

Un bar aux folies bergères de Edouard Malet
¡Hola, chicos! ¡Que alegría!
 ¡Bienvenidos a todos!
 Me he puesto elegante por la reapertura de nuestro bar, pero, por favor, quedáis un metro de distancia entre sí, porque si ustedes crean aglomeración, Giuseppe ¡me va a imponer cerrar otra vez!
Graziella Boffini

De película

Siempre he deseado vivir como dentro de una película. Evidentemente mis deseos fueron escuchados, pero no entendidos puntualmente.

Yo me imaginaba esos bulevares con altas palmeras a los lados que dejan la luz jugar con las sombras, idealmente construidas para recorrerlas sobre un cabriolet blanco, quizás un Jaguar, con asientos de verdadera piel clara, del goloso color caramelo del manís, el mismo color del azúcar tostado. Y yo conduciendo, el cuello adornado con un pañuelo de seda colorida de Hermes, la cara medio escondida tras unas enormes gafas de sol, estilo diva, Gucci por supuesto.

No pensaba que, al contrario, terminaríamos en una peli con guión de ciencia ficción, pero no una estereotipada con astronautas, base lunar, ovnis y extraterrestres verdes con piel de lagartija, además de la obligatoria babita gelatinosa a lado de las bocas con dientes que ni los tiburones primitivos, sino una del género futuro distópico.

Ahora sí que lo nuestro es de película, estamos en una oximórica ucronía de tiempo presente, con cotidianos decretos de leyes contradictorios, finalmente dándonos cuenta de que la sanidad pública había sido derrotada.

Estamos enfrentándonos a un enemigo invisible, un parte de guerra que empezó con una simple gripe que no era tan simple, causada por comer murciélagos, perros, gatos tarántulas sin tan siquiera cocinarlos, los poderes fuertes, el 5G, el 8K, los Mayas que se equivocaron por ocho años, el investigador incapaz que lo dejó escapar del laboratorio por una distracción.

Ahora estamos esperando la inmunidad del rebaño, ni que fuéramos ovejas, ya acostumbrados contar muertos cada día a la hora del aperitivo, con el miedo de que pueda mutar, siguiendo a los que tiran piedras a los que hacen footing y acabando con guardia di finanza, helicóptero y drones persiguiendo a un despistado paseando solo con su perro en la playa. Sin olvidar los que se murieron de verdad, inclusive escritores, famosos, médicos, enfermeros, desconocidos, ancianos, jóvenes, y otros que no están en la lista.

Graziella Boffini

Selva perdida, cambio al comando

—Hace miles de años vivían en la selva, pasaban todo el día tratando de quitarse las pulgas y los piojos de la cabeza, ayudándose mutuamente. Después comían, jugaban, follaban y por la noche, dormían. Después evolucionaron. En lugar de australopitecos, se hacen llamar sapiens al cuadrado. Ahora trabajan 12 horas diarias, pasan dos horas al día enlatados. Siempre están nerviosos. Han contaminado el mundo y están preparando la tercera guerra mundial.

—Pero, papá, ¿nosotros qué haremos?

—Tranquilo. No te preocupes, K. Tú y tus hermanos sobreviviréis, te lo prometo. Nosotros los escarabajos somos inmunes a las radiaciones, a la guerra nuclear. Sobreviviremos y finalmente nos tocará dominar el planeta tierra. Será bellísimo.

Graziella Boffini

Deseo egoísta (o sea cuento con auto-referencias que me convienen a mí)

Por favor votad mi cuento. Por favor votadlo.

Mi deseo es recibir en premio el libro de Frankenstein resuturado con el cuento de Valeria. Aquí en Milán es imposible de localizar, y a Madrid no puedo ir. No ahora, no con esa situación familiar en la que me encuentro. Por eso votad ese cuento así que yo pueda satisfacer mi deseo, o sea: recibir el libro en premio y leérmelo en verano, cuando ustedes estarán todos de vacaciones y yo aquí, sola sobre mi sofacito con mi libro por leer. A lado una jarra con agua fresca, yerbabuena y limón, yo estaría contenta; sería mi consolación por no irme de vacaciones.

De manera que:

Votad por mi cuento, por favor!

Votadlo.

Gracias.

En caso, después de habérmelo leído todo, el libro puedo prestarlo a quienes lo quieran leer.

Solo prestarlo, por favor, que soy egoísta y maniática.

Graziella Boffini

Yendo hacia la democracia

SALVADOR DALI (1904 – 1989) Democracia y economía

—¿Papá, papá dónde estamos yendo?

—Estamos yendo hacia la democracia. Pero cuidado que el camino hacia la democracia está lleno de travesuras. Mira que primero debemos cruzar el mar de las iniquidades sin arenarnos en el desierto del conformismo, luego tenemos que trepar las  montañas del prejuicio y no perdernos en los laberintos del populismo. Ya superadas esas se puede vislumbrar, en los días más claros, la cara de la nueva sociedad. Lo más difícil es superar las ciénagas de la ignorancia. Sobre todo pon atención al barranco del pensamiento facha, que es donde frecuentemente caen todas las democracias.

—Vale papá he comprendido.  Me parece un camino muy duro, pero todavía merece la pena intentarlo. 

Estoy listo. 

¿Partimos?

Graziella Boffini

Nuestra Tierra

Nuestra tierra
¿De quién es?
Es nuestra 
¿Nuestra de quién?
¿De quiénes?

Los que hemos nacido aquí
Los que desean vivir aquí
Los que no alcanzan a llegar 
Los que tuvieron que emigrar para encontrar un trabajo en países donde hablan diferente

Entonces, nuestra tierra
¿Nuestra, de quién?
Graziella Boffini