Un bar aux folies bergères

Un bar aux folies bergères de Edouard Malet

Marta se aburría mucho en este periodo de cuarentena sobretodo a la tarde, a la mañana no porque entre ordenar la casa y hacer el trabajo que le llegaba desde la oficina la mañana pasaba veloz. La tarde era eterna hasta las 19 que podía hablar con Marco su novio que estaba trabajando en la Casa madre de su firma que era a Copenaghen y non había podido volver en Italia. una tarde se puso a mirar un libro que había comprado en Paris el ano pasado y miro atentamente un cuadro que le gustaba mucho “Un bar aux folies bergères” de Edouard Manet. De repente estaba dentro al cuadro era la chica che controlaba las botellas de champagne, la fruta y lo pasaba a su compañero que lo daba a los clientes en el mostrador o lo ponía en las bandejas para los camareros que lo llevaban a las mesas. Le gustaba mucho se divertía por la atmósfera alegre y ruidosa. Sintió a un cierto punto algo húmedo contra la pierna y oyó miau miau, era su gata Cleopatra que quería comer porque había sonado, se levanto y pienso que lastima porque me estaba divirtiendo verdaderamente.

Gloria Rolfo