El periódico del paquete

El paquete de periódicos estaba apilado allí en el estante de la antesala; yo acababa de llegar, había estado fuera todo el día y no había ido a trabajar. En mi casa, reinaba siempre un desorden atávico, había un montón de platos que lavar, ropa que planchar y el habitual olor a cerrado.

¿Qué día es hoy?, me pregunté; martes. La señora de la limpieza venía el sábado. Me llamó la atención un titular del diario que salía de la pila:

“La chica fue encontrada estrangulada en el tercer piso de una casa en la Calle de Alcalá 7 …” ¡Mierda! ¡Pero aquí es donde vivo yo!

La noticia ya estaba en todos los periódicos. Mi vecina, ¡eso no es posible! Inmediatamente fui a la computadora para averiguar más detalles. “Una mujer de unos cuarenta años, atractiva, ligada al mundo de la prostitución en el ámbito de los Grandes Eventos…” “Probablemente un asesinato de una ‘pago puta’ de encuentros por internet con caballeros maduros”.

 “Aquí encontrará texto, imágenes y otras informaciones sobre nuestros comunicados de prensa en versión electrónica, haga clic, si usted es un suscriptor”.

Normalmente tengo que leer artículos de prensa amarilla, del corazón, informes de crímenes, porque también soy periodista de investigación, pero tan pronto como puedo evitar leer todo este tipo de noticias, lo hago ya que con gusto tiraría este montón de tonterías a la basura. Noticias apreciadas por el público en general, “el pueblo debe ser educado”, me decían, la disquisición estaba en el método de educación.

Me miré en el espejo y vi la vejez en mi cara, el pelo que aún me quedaba era blanco.

De repente sonó el timbre, y al otro lado: – Policía criminal, ¿puede abrir la puerta, por favor? – me dijeron.

Luigi Chiesa