Duelo

Aquel día, hace varios años, estaba preparado, concentrado en lo que iba a empezar, la mirada fija en los ojos del otro, el que hasta ahora había sido su amigo. Estaba preparado para su primer duelo directo. Había aprendido las estrictas reglas de comportamiento y respeto que el sensei iba inculcando desde el primer día, como por ejemplo la importancia del rito del saludo. Había aprendido que el Karate o Mano Vacía, era una filosofía de vida, que mantiene la miente abierta, que ayuda a enfrentarse con las situaciones desagradables, a aceptar a las personas por lo que son y a reaccionar de una manera positiva. Todo esto se le vino a la cabeza mientras el equipo médico explicaba las medidas que iba a adoptar para su enfermedad. “Hajime, vamos a empezar, me batiré en duelo contra este adversario invisible y a ver quién pasará a la final”. Con su propio optimismo ganó algunos duelos, pero ahora su adversario atacaba de un estilo diferente, jugaba sin igualdad de condiciones, sin respetar las reglas, con ataques cada vez más fuertes. Entonces, a sabiendas de que se sentiría demasiado desfavorecido y débil como para seguir adelante, abandonó el duelo. Así que mientras el duelo de él con el invisible terminó, para ella un otro duelo empezó afectando su vida en un camino que comienza y que nunca se acaba.

Raffaella Bolletti