El montón de plástico

Voy al supermercado para hacer un poco de compra con una bolsa de plástico, naranjas en una bandeja de polietileno envueltas en plástico, una botella de plástico de agua, tomates que parecen de plástico en una bolsita de plástico. – ¿Tenéis jabón perfumado en una bolsa de plástico con cremallera? – pregunto a la dependienta.

Delante de la fruta y la verdura hay un cartel que dice: utilizar el guante de plástico y poner los productos en los envases de material plástico biodegradable. Para los sistemas en uso de recogida y reciclaje de embalajes de materias plásticas, 0,02 euros unidad.

“El uso masivo de bolsas de plástico no biodegradable ha provocado una grave contaminación del medio ambiente” – leo en un periódico sobre la estantería – y sigue “Está prohibido el uso y distribución de las bolsas de plástico no biodegradable (bolsas con asas) por razones medioambientales. En algunos países se sirven los refrescos en bolsas biodegradables zip-loc  en lugar de vidrio y botellas de plástico o latas.”

Miro alrededor: basura para el reciclaje, cerveza “novedad” en botella de plástico, bebidas no alcohólicas en vidrio reciclable  dentro de cajas de material plástico; prendas interiores, calcetines, condones, auriculares, fundas de móvil, cerebros de vaca medio kilo, tampones emborrachados de ketchup; igualmente, debajo del plástico.

Saliendo imagino que miro a través de una bolsa de plástico en la cabeza, un nuevo mundo de plástico se ha abierto ante mí.

Luigi Chiesa