Los secretos son mentiras

A ver, ¡Cuantos secretos! – pienso, mientras estoy viendo uno de los episodios de una serie de Rtve-play, una de mis costumbres viciosas que me justifico pensando que, como los actores hablan en español, a mí me sirven para repasar el idioma. Y también para reflexionar sobre los secretos, con los que yo no tengo casi ninguna relación. Una de las protagonistas tiene un amante casado, otra es lesbiana, otra va a huir de casa, otra tiene un novio que no pertenece a su nivel social… y para que nadie pueda saber nada de todo eso, cuando hablan dicen un montón de falsedades. Porque los secretos son mentiras, ¿verdad? Si quieres o tienes que esconder un aspecto de tu vida, necesitas ocultar cada día más verdades, ¿es así?

Pero, para mí, los secretos solo son deberes, para no asustar a la familia con nuestros problemas, para no preocupar a los amigos y, sobre todo, no provocarles ansiedad a nuestros padres.  Así como es un deber este secreto mío que, claro, no lo voy a contar porque… Porque es mejor que no.

Bueno, necesito relajarme, voy a seguir viendo la serie televisiva sin pensar en las mentiras: después de todo, nada de este cuento es verdad, es fantasía, es un mundo irreal, una historia que tiene que inventar cada día algo nuevo que capture la atención del público. 

Así que me echo en el sofá y sigo viendo la tele.


Silvia Zanetto