
“CHAGRIN D’AMOUR”
El amor es notoriamente ciego, sordo y de una atroz estupidez. Nunca elige: sucede. Es difícil ser irónico cuando estás presa del “Chagrin d’amour” que, como dice sin piedad la canción, dura toda la vida.
Entre todas las adicciones más variadas e imprevisibles, la dependencia afectiva es la menos reconocida y considerada.
Será que al verbo amar difícilmente se le atribuyen valencias negativas.
En el pasado, y no tan lejano, yo también he sufrido de esta adicción.
MIGAS
Si pudiera hablar de amor, te contaría que mi vida entera pasó enamorándose del amor.
¿Dónde están aquellos momentos secretos en que los dos intentábamos desatar los nudos de la vida?
Me olvidaste como se olvida una bufanda en el asiento de un taxi.
¿Qué me queda? Un cuchillo de hielo que mata mi olvido.
Yo desparecí de tu vida sin dejar huellas. Como el agua jabonosa fluye sobre las piedras de un suelo sucio.
El dolor es un río kárstico.
Nace y muere cuando le da la gana.
Las cicatrices del alma nunca sanan. Basta poco para hacerlas sangrar.
El tiempo no remedia los huecos de la vida, no es caballero, no sana, no enseña. El tiempo hace bien solo una cosa: pasa. En el desorden de mis recuerdos te busco y no te encuentro.
FINAL
Cuando estar enamorado significa sufrir ¡estamos amando demasiado!
Así que poco a poco se convierte en una especie de droga. Solo admitiendo la gravedad del problema se puede empezar a curarlo. Se cura, con dificultad, pero se cura.
La mayoría de los autores que participan en esta revista han colaborado a la creación del libro:


