Una circular promesa

A mediodía en un día de miércoles al improviso Don Atanacio Balboa (Nacho) dejaba de existir a los 75 años. Sus hijos confundidos por tal triste e imprevista noticia se preguntaban el ¿por qué? En

Mi abuelo y yo solíamos ir al cine todos los fines de semana. A él le encantaban las películas western y a mí las románticas. Un día fuimos a ver los Caballeros de la Mesa Redonda, yo aún era un niño extrovertido y, cuando veía algo nuevo, quería verlo dos veces para entenderlo debido a mi escasa capacidad mental, por eso siempre me hacía explicar por mi abuelo las películas después de haberlas visto. 

Me quedé tan impresionado y anonadado por escuchar el pacto que hacían los Caballeros de la Mesa Redonda, que un día con mis amigos hicimos un círculo y 6 niños nos metimos dentro de él haciendo un juramento: que de grandes nos ayudaríamos en todo momento, que nos comunicaríamos y que nunca dejaríamos de ser amigos. 

Han pasado 30 años desde aquella inocente y circular promesa, y para ser honesto, casi ni los veo; pero sé que aún están vivos, tienen sus familias; uno es policía, otro médico, de los demás sinceramente no sé cuál será su profesión, he tenido contacto solo por teléfono, creo que no les gustan las redes sociales porque solo dos de ellos tienen Facebook. 

Me pongo a pensar en tantas promesas que a lo largo de la vida uno se hace así mismo, a la familia o a la pareja con quién se está en algún momento; me pregunto si estuviéramos pendientes de aquellas promesas circulares individuales, familiares o sociales para no olvidarlas, entonces creo yo que prometeríamos menos y cumpliríamos más.

 

Luis Alberto Prado