La Velocidad de las flores y de los amores

Algunas flores nacen, florecen y se marchitan muy rápidamente, como algunos amores. 

Cuando era muy joven trabajé un tiempo en un aeropuerto, en el mostrador de información. Un día vino un joven muy guapo; cuando le di 

la información solicitada, me miró profundamente a los ojos y me 

acarició las manos. Nos enamoramos a primera vista. 

Pasamos una semana juntos día y noche sin separarnos nunca, y cuando las flores que me había regalado comenzaron a marchitarse, se fue. Supe desde el principio que nunca volveríamos a vernos, estaba bien así. Me envió postales de todo el mundo, las últimas 

de África. 

Todavía guardo su recuerdo en mi corazón y en un cajón secreto su 

libro de poemas con una flor entre las paginas.

Leda Negri