Tarde azul

Soir Bleu de Edward Hopper, 1914

Es un viaje entre los amigos de antaño, sentados en la terraza con vistas al mar azul, está la tía Leonor, con su vestido verde, su maquillaje rosa para ocultar esablancura insólita, mi cuñado Gustavo, con su bigote y su traje elegante y a nuestra mesa se sienta un bizarro personaje, parece amigable, con su cigarrillo en los labios, pero hay algo inquietante: su palidez, su cabeza o calavera pelada y brillante. Jugamos a las cartas de la suerte. ¿A quién le toca la mejor carta? Espero seguir jugando sin perder esta partida.

Ojalá esta partida dure lo suficiente para que muchos podamos ganar y no nos someta el miedo. ¡Adelante, otra carta!

Maria Victoria Santoyo Abril