Carta apócrifa

Vincent van Gogh (1853-1890) La Meridiana o la Siesta (inspirada en Millet)

Saint-Rémy,  10 de mayo 1890

Mi querido Théo,

Quisiera decirte que creo que hice bien en venir aquí; primero, al ver la realidad de la vida de los locos, pierdo el vago temor, el miedo a eso. Y poco a poco puedo llegar a considerar la locura como cualquier otra enfermedad.

He vuelto a hacer una copia de Millet, me gustan mucho sus telas «Trabajos del campo». He elegido «La siesta». Me gusta el dibujo, pero querría cambiar el juego de los colores siguiendo las sensaciones que mi memoria ha grabado en el calor de la Provenza. Lo verás; me parece que pintar según esos dibujos de Millet es traducirlos a otra lengua antes que copiarlos. La luz invade el campo y lo tiñe de variaciones amarillas que del casi blanco van al anaranjado. El cielo entonces y los cuerpos acostados en la sombra de un pajar necesitan variaciones de azul alrededor del índigo.

Si puedes envíame: 3 tubos blancos de zinc, 1 tubo de cobalto, 1 tubo de ultramar, 1 tubo de mina anaranjado, 4 tubos de verde veronés, 1 tubo del mismo tamaño verde esmeralda.

Me obsesionan estos colores, en particular el azul índigo, lo quiero siempre más profundo, más oscuro. Quiero pintar cielos enojados que preparan las tormentas que dominan el mundo. Quiero pintar noches que acogerán estrellas naranjas, las que ya están en el más allá.

Vincent.

Jean Claude Fonder