Niña en el Museo

Las Musas Inquietantes
Giorgio de Chirico

—Niña, vamos a entrar en la sala de exposiciones. Acuérdate, ponte en el centro de la sala, echa un vistazo panorámico y acércate a la obra que te atraiga más.

Es mi nieta, tiene 16 años pero la llamo niña desde siempre. Le gusta el arte, dibuja muy bien, quizás sea ese su futuro. Le estoy enseñando cómo entrar en relación con una obra, es más, le enseño mi método. Seguro que no todos estarán de acuerdo. Veo en los museos mucha gente armada de una guía, un libro, auriculares o también sus móviles, que se ponen en fila para ver todas las obras una por una. Aún peor, se agregan a un grupo para escuchar a un guía que le cuenta la vida del autor y lo que él hubiera querido decir, según un eminente crítico. La obra, apenas alcanzan a verla. No sé si lo habéis notado, pero a los autores no les gusta mucho hablar de sus obras, en particular los que practican las bellas artes. La verdad es que ya se han expresado con sus obras, con las técnicas que utilizan, y obviamente con el título de la obra. Para la música, el compositor necesita un intérprete, por eso cada interpretación puede convertirla en una obra muy diferente. Para las otras artes, la emoción puede nacer de nuestra relación directa con la obra, añadir la interpretación de otras personas puede enriquecerla o empobrecerla.

—Me gusta ese cuadro con los juegos de las luces y de las sombras, —dice Niña, y se acerca a un cuadro de Giorgio de Chirico, lee la etiqueta y añade: — Las musas inquietantes, 1916, Giorgio de Chirico, Milán, Colección privada.

El cuadro no es muy grande (aceite, 97 cm x 66 cm)

—¿Por qué te gusta, Niña?

—Me gustan las sombras, los maniquíes sin caras que transmiten expresiones mediante la postura en la que se ponen. Por ejemplo, el que representa una mujer sentada está tranquilo, apaciguado, y el que está de espaldas me parece triste. Este cuadro me hace pensar en maniquíes que retoman vida. Como si fueran objetos perdidos y abandonados. Si me inspirase en esta obra para dibujar algo, creo que daría también vida a los objetos, como si fueran piezas de un juego de ajedrez.

—Interesante, yo no habría pensado en eso. ¿Conoces a de Chirico?

—No, no conocía a este artista. Me gusta mucho, voy a buscar otras obras.

—Es un surrealista, como Magritte o Dalí. Es italiano pero trabajó sobre todo en Francia. Para mí el cuadro representa un escenario de teatro, a lo mejor uno como los que se utilizaban para “La commedia dell’arte”. En el fondo hay una fábrica y el castillo de los Este en Ferrara. De hecho hay tres maniquíes, dos con alfileteros y un sin, pero con uno apoyado a su lado, una vara y otros accesorios de teatro. También a mí me encanta el ambiente, raro, vacío, como abandonado, pero con una luz caliente y las sombras largas del atardecer. Tu notarás que hay errores de perspectiva… ¿Un hermoso misterio, no? Ideal para inventar una historia.



Jean Claude Fonder