Las Flores

Vendedora de Flores
Diego Rivera

El cuadro de Diego Rivera “La vendedora de flores” es precioso, me encantan los colores, una hermosa armonía que se basa en el blanco invasor de las flores, en la tez morena de las indias que lo contrasta, y, a la mexicana, en una hermosa y rica paleta de colores que lo festeja. Las gavillas son enormes, el cesto lleno de flores es imponente, ambos ocupan una gran parte del espacio del cuadro, como casi siempre en las otras pinturas con flores del famoso muralista. El cuadro que se presenta aquí es el que más me gusta, los personajes parecen felices aunque trabajen duramente. Lo que llama la atención en esta, como en muchas otras pinturas, es el lirio de agua también conocido como cala o alcatraz. Creo que fue Diego Rivera el que hizo famosa esta flor en México, no siendo una flor típica de América central, se la encuentra principalmente en sus pinturas o cuando se refiere en cualquier modo a ellas.

Acababa de leer “La Flor de Lis” de Elena Poniatowska, cuando miré el cuadro de Rivera para escribir mi relato de noviembre para Alquimia Literaria. Me quedé hechizado, no sólo el título sino también el sujeto de la novela concordaban con el cuadro creando un diálogo entre ellos. Es autobiográfica, Elena pone en escena su propia familia, cambiando solamente algunos nombres. Son aristócratas, emparentados con todas las grandes familias reales, viven en Francia, entre valets, mayordomos y vajillas con monograma. Escapan a México, el país de su madre Paula Amor Escandón (Luz). Huyen de la guerra europea y se encierran en una comunidad francesa que no quiere mezclarse con el pueblo de esta tierra incandescente. Elena, a quien los mexicanos llamarán la princesa roja, irá dando los muchísimos pasos que la llevarán a entender su clase social de origen y el pueblo de su nuevo país:

“Mi país es la emoción violenta, mi país es el grito que ahogo al decir Luz, mi país es Luz, el amor de Luz. “¡Cuidado!”, es la tentación que reprimo de Luz, mi país es el tamal que ahora mismo voy a ir a traer a la calle de Huichapan número 17, a la “Flor de Lis”. “De chile verde” diré: “Uno de chile verde con pollo.”

Las flores, el lirio de agua, las pinturas de Rivera son gritos de amor, son flores, son Luz.



Jean Claude Fonder